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    Falla islandesa despertó tras 800 años de quietud

    La reciente erupción volcánica que afectó a Islandia confirma que una falla que llevaba inactiva por mucho tiempo se ha despertado, amenazando con arrojar lava sin previo aviso y durante años, advirtió un experto el martes.

    La lava arrasó el domingo con varias casas a las afueras de la evacuada ciudad de Grindavík, un pueblo pesquero al suroeste de la capital, Reikiavik. La actividad volcánica más reciente ha remitido, según informaron las autoridades.

    Islandia se encuentra a lo largo de la Dorsal Mesoatlántica, una grieta en el fondo oceánico que separa las placas tectónicas euroasiática y norteamericana.

    «Ocho siglos de relativa pausa»

    La erupción del domingo fue la quinta en menos de tres años en la península de Reykjanes: «Tras ocho siglos de una pausa relativa y un cese total de la actividad en la superficie, hemos entrado en un nuevo episodio de separación de placas que podría durar varios años, posiblemente décadas», afirmó el vulcanólogo Patrick Allard, del Institut de Physique du Globe de París.

    Incluso antes de la primera de las cinco erupciones, en marzo de 2021, los científicos «vieron que el suelo se deformaba, que el magma surgía de las profundidades y se filtraba» en una zona situada entre tres y diez kilómetros por debajo de la superficie, explicó.

    No es de esperar gran cantidad de magma

    A medida que ese magma se abría paso hacia arriba a través de las fisuras de la Tierra, empezaron a producirse erupciones.

    Las dos erupciones más recientes fueron breves y estuvieron precedidas de muy poca actividad sísmica. Esto demuestra que el «magma está muy cerca de la superficie, listo para entrar en erupción», agregó Allard.

    La delgada corteza terrestre cerca de la falla bajo Islandia ayudará a provocar estas «liberaciones de presión» de magma. Sin embargo, no se espera que la cantidad de magma que estalle sea enorme.

    Preocupación por geotérmica y turismo

    La ubicación de esta frágil falla supone una amenaza para la cercana central geotérmica de Svartsengi, que suministra electricidad y agua a los 30.000 habitantes de la península de Reykjanes.

    Las erupciones también han obligado a cerrar la Laguna Azul, un popular destino turístico cerca de Grindavík famoso por sus balnearios geotérmicos.

    Según Allard, Grindavík se construyó sobre coladas de lava de hace 800 años, lo que «plantea la cuestión de la lógica de la propia existencia de la ciudad».

    Poco tiempo de aviso previo a erupciones

    Es probable que haya poco aviso antes de la próxima erupción. Durante las dos últimas erupciones, solo hubo «unas pocas horas de actividad sísmica crítica» para anunciar que el magma estaba subiendo rápidamente a la superficie.

    También existía el riesgo de una erupción submarina, que podría crear un «fenómeno explosivo, liberando más ceniza volcánica», explicó el experto.

    La gran cantidad de ceniza lanzada a la atmósfera por el volcán Eyjafjallajokull en 2010 provocó un caos mundial en el tráfico aéreo, obligando a cancelar unos 100.000 vuelos y dejando varados a más de 10 millones de viajeros.

    Sin embargo, es improbable que un fenómeno tan extremo se produzca en la península de Reykjanes.

    JU (afp, radio francia)/DW Actualidad

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