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    Foro de Puebla, expertos en Marketing político y en teatro

    Primer acto

    La izquierda latinoamericana está en shock porque el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, invadió la embajada de México y sacó en menos de 10 minutos al vicepresidente de Rafael Correa, Jorge Glass, y se lo llevó preso a la cárcel La Roca.

    Glass, condenado por cohecho y apropiación indebida de dineros del Estado, (además de los donativos del pueblo ecuatoriano por un terremoto), estaba sentenciado y a pesar de que el gobierno de México fue debidamente informado sobre este particular, Andrés López Obrador, su presidente, decidió otorgarle la condición de asilado político.

    Amlo como es conocido el Jefe de Estado de México, optó por violentar la Convención de Viena y la de Caracas de 1954, que señala que sujeto que tenga condena firme por hechos irregulares o corrupción, no puede gozar de la condición de asilado político en una embajada.

    Segundo acto

    El teniente Ronald Ojeda, asilado político en Chile y perseguido político de Venezuela, sacado de su casa y secuestrado por sujetos con uniformes de la PDI, policía chilena, fue localizado 10 días después asesinado y enterrado bajo una losa de cemento en un barrio lleno de haitianos y venezolanos en Santiago de Chile.

    Eso no horrorizó a la izquierda latinoamericana ni al mundo.  Gabriel Boric, presidente de Chile, protestó el atropello de Noboa a la embajada de México en Quito, Ecuador, inmediatamente.

    Pero sobre el caso del teniente Ojeda, al cual su gobierno había otorgado la condición de asilado político, apenas 11 días después de su muerte y por presión de los medios, hizo un comentario de soslayo sobre este hecho violento.

    Al gobierno de Boric se le cayó la tesis de que Ojeda habría sido asesinado por el “tren de Aragua”.

    Esa quizás fue la única promesa que cumplió Chávez en vida cuando anunció que llenaría América Latina de trenes. Sólo que él no aclaró cómo serían esos trenes.

    Tercer acto

    Hace seis meses terroristas de Hamas ingresaron a un sector de Israel que colinda con Gaza, debidamente separados por una cerca, atacó un campamento donde jóvenes celebraban una tecnofiesta y un kibuz cercano, mató a más de 1500 personas en el sitio, la mayoría jóvenes de varias nacionalidades y secuestró a 134 rehenes que aún mantiene en su poder.

    El mundo en esa ocasión se pronunció tímidamente sobre el hecho violento, a pesar del grado de saña de los terroristas, sobre todo contra mujeres y jóvenes.

    Ahora la humanidad aboga por los habitantes de Gaza que según ellos sufren una hambruna y le exige a Israel el cese al fuego y que permita más ingreso de ayuda humanitaria.

    Pero nadie se preocupa por los rehenes, 134, los sobrevivientes de la masacre y la posibilidad cierta de que Hamas no sólo ataque a Israel sino que prepare atentados por todo el mundo contra los infieles y los que no son musulmanes. Es decir, todos estamos expuestos a eso y a nadie parece importarle.

    Cuarto acto

    El Mayor general, Cliver Alcalá Cordones, fue condenado a 21 años de cárcel por su vinculación con el negocio de venta de armas a grupos terroristas como las Farc y el ELN y su participación en el negocio de la droga.

    Alcalá es el esposo de la hermana de uno de los jefes del Clan del Golfo. Cuentan quienes tuvieron acceso al juicio que Alcalá rompió a llorar cuando escuchó su sentencia.

    La fiscalía había pedido 55 años de cárcel para este militar cuyo nombre junto a otros militares más, apareció en la computadora de Raúl Reyes, jefe de la Farc, convertido en diablito por un drón artillado enviado por el entonces presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, al campamento ubicado en la frontera de Ecuador y Colombia a mediados de la década del 2000.

    Su sentencia fue “reducida” porque aportó información importante sobre el resto de sus “compañeros” relacionados con la misma trama.

    Eso incluye al difunto Hugo Rafael Chávez Frías, a Rodríguez Chacín y por lo menos a la mitad del alto mando militar del actual gobierno venezolano.

    Por ahora, esa información es confidencial por “razones de seguridad de Estado”, dictaminó el juez del caso, a solicitud del gobierno de los Estados Unidos.

    El próximo en la ruta para rendir cuentas ante la justicia norteamericana es Hugo Carvajal Barrios, otro Mayor General del chavismo, a quien sus amigos llaman “el pollo”, apelativo asignado por Chávez en un “gesto de cariño” con Carvajal Barrios.

    Quinto acto

    El foro de Puebla en una demostración de que son expertos en el manejo del llamado Marketing político, cuando el asesinato de Ronald Ojeda en Chile, optó por impartir la instrucción de que se debía detener al que era el director de la PDI y al jefe de carabineros porque “el gobierno de Boric descubrió de pronto” que los tipos estaban involucrados en corrupción y en venta de información a abogados de delincuentes.

    En los últimos tres años en Chile han detenido a varios directores de la PDI y de carabineros por corrupción, así que noticia no era pero sirvió para bajarle la intensidad al secuestro y asesinato de un asilado político del gobierno comunista de Gabriel Boric.

    Ahora en Venezuela, el gobierno de Nicolás Maduro decidió dar a “conocer el paradero de Tarek El Aissami y su detención, por fin, después de un año del caso de Pdvsa-Cripto-muñecas.

    También le echaron el guante a Samark López y al ministro Simón Zerpa. Con este caso, el gobierno de Caracas tapa el escándalo de la condena del Mayor General Clíver Alcalá Cordones y desvía la atención.

    En este mismo episodio es necesario hacer referencia a la actuación de la oposición venezolana con respecto a este oficial quien se declaró en disidencia cuando arribó Nicolás Maduro al poder como presidente.

    No sólo lo recibieron con los brazos abiertos sino que además financiaron el entrenamiento que el militar dio a quienes iban a invadir a Venezuela, bajo la presidencia de Juan Guaidó, quien además recibiría el apoyo de los Marines de Estados Unidos. Puras estupideces de nuestra Derecha Apátrida y de nuestros Notables de Caracas.

    Carmen Carrillo

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